Mi "muy mejor amigo".
La igualdad entre los sexos trajo consigo que entre hombre y mujer hayan podido surgir otro tipo de relaciones; y el cine y las series de televisión han encontrado en este argumento un filón para desarrollar tramas. Quizás, la película “Cuando Harry encontró a Sally” ejemplifica como ninguna el problema que esto implica: os lleváis muy bien, tanto que a veces sois como hermanos pero, unas veces uno, y otras veces el otro, no os atrevéis a dar el paso siguiente...
Esta amistad, que puede nacer mientras se estudia, se trabaja, en un grupo de amigos o a través de cualquier lugar donde se puedan haber encontrado (un curso, un hobby), se va transformando en algo más. Para ello ambos tenéis que posponer el deseo a un plazo mucho más alejado que el acostumbrado en una discoteca o en un pub. Algo que, sin duda, se consigue con el paso de los años... Hay que decir que las relaciones hombre-mujer que han venido precedidas de una amistad son de las más sólidas, pero para ello hace falta dar el paso; el paso decisivo (si es eso lo que queremos…).
En primer lugar está la cuestión de la Confusión. Hoy en día las relaciones personales son tan… personales, que son imposibles de clasificar y, más a menudo de lo que quisiéramos, nos vemos inmersos en un mar de sentimientos a caballo entre la amistad, el deseo y el amor; una especie de relación híbrida en la que acabamos perdiendo los papeles porque no sabemos ni cómo actuar. Veamos….
Derecho a roce.
Tienes un amigo o amiga con quien te llevas estupendamente y con quien, de vez en cuando, vives ciertos “escarceos amorosos”. Se supone que es un acuerdo tácito en el que los dos sabéis a qué jugáis, pero últimamente, ese “acuerdo” lo estáis desarrollando con gran “entusiasmo”… y claro, llegan las preguntas. ¿Qué diferencia hay entre una pareja y nosotros? ¿Esta situación se puede mantener? ¿Somos novios, o qué? Para encontrar respuesta a estas preguntas lo mejor es hablar con tu “contrari@” porque posiblemente esté rumiando las mismas preguntas. El tiempo suele ser una clave para descifrar el cariz que está tomando vuestra relación. Si os descubrís pensando juntos en planes de verano, de vacaciones o intuís que en vuestro fuero interno soñáis con algún tipo de proyecto en común… aquí hay tema. Y lo mejor de todo, es que lo que tenéis YA es una relación (esto lo digo porque hay gente incapaz de ponerle nombre por puro miedo al compromiso, cuando en realidad, nada cambia). Los pequeños detalles también son buenos para identificar la situación. Si le preguntas por su última revisión –porque sabes perfectamente cuándo fue al médico- o te pregunta qué pasó al final con la tubería que no te arreglaron debidamente… no hay duda, estáis compartiendo algo más que buenos momentos… os habéis implicado!!!
Y, si a estas preguntas la respuesta es “quiero lo que tengo ahora y nada más”, asegúrate de que es mutuo y disponte a hacer “encaje de bolillos” para mantener esa amistad tan particular sin que se enfríe o se rompa. Buena suerte.
El desasosiego.
Le quiero mucho, pero no me pone. Esta frase tan clara, y tan dura, nos ha machacado a todos en algún momento. A todos nos habría gustado enamorarnos de nuestr@ gran amig@ porque todo es fantástico a su lado. Pero, por desgracia, con la sola idea de darle un beso nos entran unos remordimientos así como si hubiéramos cometido un incesto que se nos revuelven los higadillos. El problema es que al otro no le ocurre exactamente lo mismo. Te ha hecho saber que siente algo más y todo lo que deseas es no perder lo que tenéis pero tampoco hacerle daño. Tendrás que ser muy cuidados@ y, sobre todo, seguir tratando vuestra amistad con la misma naturalidad que siempre, a menos que te pida que os distanciéis. Si es así, no lo sientas como una ruptura, que el tiempo lo pone todo en su sitio. Piensa cómo te sentirías tú en su lugar… aaahhh las relaciones…. Tan complicadas…
Calabazas en la nevera.
Quiero más, pero me temo que es “unilateral”. Es decir, el caso contrario. Como aprecias mucho a tu amig@ sabes que tendrás que aguantarte con lo que te diga, y te va a decir que no. ¿Qué haces? Si sigues a su lado te va a doler. Si te alejas te va a doler igual, y si insistes entonces quizás le va a doler a el/ella. Una vez más, sólo puedes ser tú mismo y aceptar una derrota digna. Si de verdad sois amigos, hará que sufras lo menos posible. Confía… y ve pensando qué harás de cena con esa hermosa calabaza… ríete, que al menos tienes una buena relación de amistad (algo que no todo el mundo tiene)
El río de la vida.
Por último, algunas amistades van fluyendo, fluyendo… hasta que se convierten en “un solo río” (mira tú, qué poético). “Le quiero besar, me quiere besar” . De todas, todas, esta es la mejor situación, porque el final será lo que los dos buscáis. No tengáis prisa, que ese tiempo en el que la relación y los deseos se van transformando es fantástica. Te verás interpretando cada una de sus frases y moviéndote a trompicones porque no sabes bien si quitarle la mancha de ketchup de los labios con una servilleta o con un mordisco. ¿Te has planteado que esa mancha quizás no sea tan inocente? Venga, que ya sabes de qué va el tema, escucha a tu cuerpo y escucha el suyo. Tarde o temprano hablarán el mismo idioma y, la verdad sea dicha, poco importa cual de los dos da el primer paso. Enhorabuena!!!
Sea cual sea tu relación, y ahora nos ponemos serios, recuerda que es tu bien más preciado, que los ligues van y vienen, pero los amigos siempre permanecen. Si no estás seguro de lo que sientes no te la juegues, no te expongas a recibir un golpe y hacérselo pasar mal innecesariamente. Pero si estás seguro de que deseas algo más, házselo saber en cuanto estés preparado. Los amigos siempre jjuegan limpio.
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