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 TEN ÉXITO EN EL AMOR . Calidad probada.
Cómo atraer el amor |
Todo el mundo dice que quiere ligar, enamorarse…. ¿de verdad?
Tengo un amigo que se queja continuamente de las pocas posibilidades que tiene pero, cuando las tiene, por alguna razón que los demás desconocemos, las deja pasar.
En realidad, NO todo el mundo quiere ligar ni enamorarse, porque supone dos cosas: primero, “complicarse” la vida (en el buen sentido de la palabra).
Es decir, arriesgar, mostrarse, exponerse, dar lo mejor de uno… y, segundo, a veces uno no tiene ni idea de qué es lo mejor que tiene y que puede dar.
Parece una perogrullada, pero lo cierto es que, si no te quieres tú,
¿quién te va a querer? 
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Hay que fastidiarse
Hay gente a la que ligar o enamorarse, “les viene fatal”.
Dicen que quieren, pero cuando un pivón pasa a su lado, se interesa, y le despierta esas cosas que nos gustan tanto; entonces miran para otro lado,
o te vienen con cara de tristeza preguntando, ¿por qué no encuentro a nadie?
Querese a uno mismo.
Para atraer el amor, hay que sentir amor. Ahora bien, quererse a uno mismo no tiene nada que ver con esa pose de “si yo estoy genial, todo es fantástico!”.
Sí, me refiero a esos subidones eufóricos que no se traga nadie y que, por lo general, preceden a los bajones en los que te miras al espejo y no haces más que pensar en toooodo lo que te falta mientras se te caen dos lagrimones. Hasta la voz suena hueca cuando alguien dice “si estoy genial, a mí eso del amor….!”. ¿Os habéis fijado en que cuando lo dicen ponen una carita así como de “Tristón necesita un amiguito” que no hay modo de disimular? No pasa nada. Cada uno se busca sus escudos para negar la realidad, es humano, pero cuanto menos tardemos en deshacernos del engaño, mejor.
Quererse a uno mismo tampoco es ir de borde por la vida mostrándonos orgullosos y subiendo tanto el listón que nunca nadie logrará estar a la altura. Vamos a ver, si le entras a alguien que te mira por encima del hombro y te contesta con condescendencia, ¿qué piensas? Que es idiota o que no tienes nada que hacer. Pues bien, que se enteren todos que esos personajes “tan dignos” tienen tanto miedo o más que tú, y que con esos aires de autosuficiencia no se van a comer un rosco en la vida. Así que, punto uno, si no estás genial, deja de decirlo para luego venirte abajo y, si te apetece ligar, deja de comportarte como si fueras la Reina de Saba y sé un poquito más accesible. En tercer lugar tenemos a los antiguos amores. Si fue bonito, te enganchas a una historia pasada y sigues comparando todas las actuales con tu ex, y claro, así no se puede. Y si terminó mal y te dejó una herida abierta, tienes que lamerla hasta que cierre para no salpicar a quien se te acerque. ¿Cómo? Centrándote en ti mismo. En el fondo el mundo está muy bien pensado. Existe la fuerza masculina y la fuerza femenina. Son complementarias y están condenadas a entenderse así que, ¿por qué desesperar? Encontrar a tu pareja es cuestión de tiempo. Y ese tiempo lo marcas tú trabajando el sentirte bien, confiado, merecedor de alguien y accesible. Más sencillo imposible.
Decídete
Para ligar hay que estar accesible y ser consciente de lo bueno que uno tiene
que ofrecer. Y para que el amor llegue a tu vida tienes que estar preparado.
Tienes que DECIDIRLO.
Una vez que lo hayas DECIDIDO se producirán algunos cambios en ti. Las mujeres son más conscientes, tienen más inteligencia emocional para estas cosas y cuando toman este tipo de decisiones provocan cambios externos muy significativos; que si un corte de pelo nuevo, que si vamos a renovar el vestuario… A los hombres les cuesta más lanzar esas señales. Pero, aunque para ellos mismos resulte imperceptible, algo ha cambiado en su actitud que les hace más…. Atractivos al amor.
Es el momento de ampliar el círculo de conocidos, de visitar nuevos ambientes y de hacer nuevos planes. Ahora ya estamos atentos a esas personas que pueden “complicarnos” la vida. Porque ahora, de verdad, queremos complicárnosla.
Y entonces surgen las primeras señales. Conozco a gente que ha llegado a extremos verdaderamente sofisticados en el arte de ligar, y no siempre da resultado. No, si no han “decidido” ligar. Podemos darle cien vueltas al asunto, pero el rito del cortejo sigue siendo algo profundamente animal que conserva los mismos códigos desde hace siglos: la mirada, la palabra y… hoy, el número del móvil.
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